27 de enero de 2013

Marca País. País Marca.

De Nacho, desde Córdoba.  Desde abajo y contra las construcciones de los de arriba. Cómo invertir la pirámide que unos cuantos quieren erigir. Para empezar, deconstruyendo tamaña construcción como la Marca España.

Se ha incrementado de un modo exponencial el uso de la terminología Marca País coincidiendo con este largo proceso de crisis económica. Y aunque la mayoría (políticos y periodistas sobre todo) hablan de este concepto sin saber muy bien de lo que se trata, debemos de reconocer esta proliferación del término como un síntoma. ¿De qué?. Pues esta es la cuestión. Con los casos de países intervenidos, como Grecia, Portugal, etc, parece que una de las cuestiones clave que están en juego es la pérdida de soberanía, la necesidad por parte de europa de entrar en un mercado mucho más grande del conocido hasta ahora, mucho más globalizado, que pone en cuestión el remedo de modelo de comunidad europea que hemos tenido hasta ahora, proteccionista y abusivo con los vergonzosamente llamados países en desarrollo. Y por esto lo que ocurre se parece tanto al proceso de absorciones que están sufriendo los bancos, para hacerse más grandes y poder competir globalmente. Y es que de esto se trata, estamos ante un cambio de paradigma, que lleva muchos años fraguándose y cuyo eje se encuentra en las grandes corporaciones, en las grandes marcas. Hace tiempo que las democracias “desarrolladas” y sus gobiernos eran poco más que un sistema de representación que intentaba jugar un papel de contención para administrar y gestionar asuntos de identidad, sociales y de libertades, mientras el verdadero poder económico lo estaban ostentando estas grandes corporaciones cada vez más globalizadas, para las que las fronteras nacionales no existen o son poco más de un pequeño obstáculo. La cuestión de la identidad se va desligando lentamente del territorio y la raza, para asociarse una serie de vínculos e intereses propiciados por la cultura de red global. Estos grupos generan comunidades y estas a la vez generan marcas que los representan. Estas comunidades son las nuevas naciones, los nuevos “País Marca”. Lo que pasa, es que como toda la vida de Dios, existe la tensión entre lo que nace desde abajo, de un modo natural, como un árbol y lo que quiere imponerse desde arriba para seguir construyendo pirámides. Supongo que esta tensión no desaparecerá nunca y como decía el recientemente desaparecido García Calvo, por un lado anda el pueblo y en el otro estan “ellos”. Y quizás el cambio de paradigma esté representado por una pirámide invertida que se superpone a la otra, que así ya se parece más a un árbol.

Lo que nos enseña cualquier proceso de construcción de marca es que el primer paso debe consistir en una toma de conciencia de la propia realidad, que nos permita definir una identidad consciente, y esa consciencia necesariamente desea una imagen que la representa. Lo que se encuentra entre esa imagen deseada y la percepción que los demás tienen de ella es la marca, que se concreta en un conjunto de signos, que de alguna manera construyen una escritura singular que a su vez hace un cuerpo.


Los que intentan construir marca desde arriba saben o deben saber que es un modo perverso y que tarde o temprano se van a encontrar con esa pirámide invertida encima de sus cabezas. La copa del árbol es muy similar a su raiz y la comunidad en red hará todo lo posible por que ese árbol gire su raiz hacia el cielo en un proceso infinito.
Pirámide de marineros en el barco
 

Pero también es cierto que el hacer marca es crear la posibilidad de ser nombrado y como tal reconocido, deseado. ¿Quién no lo quiere?.
 

Entender este proceso es el mejor modo de enfrentarse a ”ellos”, que no saben, no entienden la red, no saben vincularse si no es desde arriba, sin cuerpo.
 

En realidad la insistencia en el término Marca País no es más que un síntoma de la desaparición del concepto país o nación como lo conocemos. En un extremo tenemos las corporaciones globales en el otro están las comunidades en red obligándolas a una negociación continua, haciendo así girar ese árbol. En medio se han quedado los gobiernos de los países que viendo como las grandes corporaciones son las dueñas del cotarro y viendo que se quedan sin papel en la obra, han empezado a hablar de Marca País, a ver si pareciéndose, todavía se pueden subir al carro.

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