18 de marzo de 2013

El hedor

Cita para enterrar una semana de relatos cardenalicios y cloacas patrias. Releo a un tal Agustín Gómez Arcos, muerto en el auto-exilio parisino en 1998 (¡!). Un desconocido de lectura obligatoria en los liceos franceses. Retrata lo que los titulares encubren: las pompas fúnebres de un régimen. El fiambre del asesino hiede. Los alcahuetes (simbolizados aquí por doña Corza) resultan ser siempre los más lúcidos. Ven en el cadáver político exhibido en portada al "borrico muerto de estreñimiento". Mientras, imploramos que acabe pronto "esta asfixia oficial de la mierda".

"Está muerto, y su cadáver no recuerda las hazañas de su vida. El calor catedralicio lo corrompe: un reguero de miseria se le escapa de la carne, alimentando a un enjambre de moscas que nadie sabe de dónde salieron. A pesar de las flores y de las velas, sube del catafalco un hedor a podrido. Los diáconos agitan incensarios, alguien abre de par en par las santas puertas. La contaminación exterior se añade a la pestilencia interior. Empiezan a verse pañuelos.

"Aunque muerto y con más agujeros que un colador, el Jefe de Policía sigue incordiando a amigos y subalternos. ¡Hay que ver  el jodido peludo! ¡Su hinchazón alcanza redondeces planetarias! ¡Parece un borrico muerto de estreñimiento! (El esplendor hediondo de los funerales suscita en doña Corza, antigua acémila de regimiento, tan patética imagen. Los demás rezan para que se acabe pronto. Dios mío, esta asfixia oficial de la mierda, amén.)

"Él, el muerto, mana. Vaciado visceral."

Tomado de Escena de caza (furtiva) (2012, v.o. 1978). Impreso en Sant Boi: Cabaret Voltaire.
Agustín Gómez Arcos (1933-98) se exilió en Londres y a partir del 68 en París, tras haber recibido dos veces el Premio Nacional Lope de Vega. Autor de 14 novelas, fue dos veces finalista del Goncourt y condecorado con la Orden de las Artes y de las Letras Francesas. Su obra forma parte del programa educativo de los liceos franceses. Enterrado en Montmartre.

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