25 de marzo de 2013

THE NEWSROOM

Uno de los mejores trabajos de este año en Opinión Pública. Alba Vera destripa el temario y hace la autopsia de una de las mejores teleseries para repensar el periodismo hoy.


“We just decided to”
Ensayo sobre The Newsroom por Alba Vera

Aaron Sorkin vuelve a televisión con The Newsroon. El guionista de La red social retoma en esta nueva serie su deseo de “hacer héroes a los periodistas otra vez”, como intentó con la anterior Studio 60 on the Sunset Strip. El leitmotiv principal es la construcción de la opinión pública en Estados Unidos. Criticada por los medios norteamericanos y tildada de naïf y mojigatería, The Newsroom reivindica el periodismo como una profesión honorable y plantea el papel de la televisión como objeto de deseo de la comunicación política. Sorkin tiene claro hacia dónde quiere caminar, a menudo tiende a mostrar la necesidad de volver atrás y reencontrar los valores del periodismo tradicional que cree hallar en los años ’70, cuando Paddy Cheyevsky era el rey de las noticias. Sin embargo, desde el capítulo piloto “We just decided to” incita a la provocación del espectador. Sorkin se equivoca al suspirar por algo que nunca existió en el periodismo americano si observamos la escasa lealtad al público de una profesión al servicio del poder político y económico durante la Guerra Fría o la IIª Guerra Mundial. No obstante, The Newsroom abre el debate en el sector cuestionando la disputa entre periodismo comercial y periodismo de datos (o calidad). La redacción de Charlie Skinner, director del servicio informativo de la cadena, transmite que “nadie esta desafiando al poder”.

A Hume y Smith se les otorga la máxima “todo gobierno se basa en la opinión”. “No hay nada mas importante en democracia que un electorado bien informado” asegura Macenkzie McHale, productora ejecutiva del noticiario de The Newsroom. Al guionista de la serie no parece gustarle cómo el ejercicio del periodismo atiende a la opinión pública en Estados Unidos y abre una vía hacia un modelo de democracia deliberativa. El poder simbólico tiene capacidad para influir en las acciones y decisiones, lleva el peso de la democracia. A su vez, la OP es la forma simbólica clave para gobernar en democracia. The Newsroom avanza hacia la recuperación del poder simbólico del contrapoder que es el periodismo.

El informativo de McAvoy tiene claro que no existe ejercicio de poder sin Opinión Pública. Por ello, News Night quiere ser el estetoscopio de la OP. “La calidad de la democracia deliberativa dependerá de la calidad del sistema político-informativo que nutra la OP” (Sampedro, 2000). El periodismo de The Newsroom se aleja del simplismo con el que los medios acaban con el debate público. El informativo de Noticias Noche tiene como misión continuar el debate ciudadano. Y así es como se muestra el tono de la serie a partir de la cobertura del desastre petrolífero de BP en el Golfo de México. La premisa es clara, solo hay una opción en periodismo: Informar.
La sociedad civil se sustenta en la opinión pública y democrática tras la que va Macenkzie a lo largo de la serie. Ella encarna el contrapoder indiferente a las audiencias, a las ideas corporativas e incluso a las consecuencias. Su personaje tiene la pretensión de convertir a la ciudadanía en un agente de la Opinión Pública, frente a la praxis de su compañero, Will McAvoy. El presentador ha quedado relegado a los patronos, renuncia a la profesión comprometida y a la elaboración de noticias bajo el esquema marketing+temas del día. Más allá de la pasión por la profesión, ambos personajes reflejan la dramática crisis del periodismo como contrapoder enfrentado al periodismo de relaciones públicas y medios capitalistas que reducen esa misma OP a votos y sondeos. Sorkin echa la mirada atrás y busca la verdadera democracia “americana” (nos preguntamos cuándo Estados Unidos ha sido de otra forma) de igual manera que Habermas sitúa la esfera pública ideal a finales del siglo XVII, donde halla prensa independiente y ejercicio de derechos políticos por parte del nuevo público.

El informativo de The Newsroom lucha por formar parte de la sociedad civil y huye de la teoría crítica que denuncia que una empresa informativa blinda los intereses menos representativos y más consolidados. Las empresas de comunicación están sujetas a los intereses económicos de los magnates de la comunicación. Mac Mckenzie, la productora ejecutiva, encarna la ética y la moral, considera que la obligación con el share no es del periodista, y no deja de manifiestar la repulsión que le produce el negocio de la información, entendido en cifras económicas. Si bien McAvoy siente que como periodista debe civilizar al electorado, Mackenzie tiene la obligación de civilizar a su compañero y recuperar los valores que la sociedad demanda como la representatividad, la participación, la deliberación o la responsabilidad social. En la redacción se crea un proyecto de esfera pública a pequeña escala, con un discurso libre de las instituciones que busca promocionar el debate público. Una redacción plural a la par que parcial (sabemos que es la serie favorita de Obama y la mayoría de republicanos es detractor de Sorkin) luchando por principios como la transparencia. La serie resume en ejemplos el control del poder político y económico en el caso de la congresista Sarah Palin, cómo asegurar la representatividad como en el caso de la Ley de Arizona (a menudo huyen del factor humano en favor los datos) o cómo perseguir los objetivos colectivos a través del tratamiento de cada noticia. Así Sorkin convierte al informativo nocturno de la serie en una organización de la sociedad civil.
Las premisas del informativo son claras: dar prioridad a la información que los votantes necesitan, poner la información en su contexto y presentar las mejores versiones posibles de argumentos contrapuestos. Cumplir con ello significa implicar al espectador como participante de los intereses, que se vean afectados de forma directa o indirecta. News Night retrata un medio de comunicación que forma parte de la sociedad civil en disputa con su cadena: “ - Las nuevas organizaciones son un servicio público con capacidad para influir en la opinión pública nacional. – Lo sé, por eso compré una.”

La esfera pública, social y privada también se cuela en el transcurso del informativo nocturno. En la transición hacia un nuevo formato, Mackenzie busca alcanzar la repercusión pública de los asuntos económicos y políticos de la esfera social y romper con la impermeabilidad entre las esferas (abriendo éstas a la audiencia). Hasta el momento la esfera pública, gestionada por los medios de comunicación, solo conectaba el mundo privado y el mundo social de una forma contagiosa. De hecho, el cambio en la línea tras la entrada de Mackenzie provoca la irritación de la magnate de la cadena, interpretada por Jane Fonda, que reclama la vuelta a las noticias de “factor humano” o de gente común que cuenta sus problemas. La disputa entre la esfera privada y el protagonista se vuelve un arma para dañar la reputación de McAvoy. Los programas de “cotilleo y voyeurismo” intentan desacreditarle llenando páginas amarillas. La acción está justificada por la principal accionista de la cadena, que destapará asuntos privados “creando un (falso) contexto” para despedir al presentador tras la pérdida de anunciantes por el cambio en la línea del programa. Queda claro que la privacidad en determinados asuntos públicos es una amenaza para la sociedad, como se muestra durante el desarrollo del capítulo dedicado a la financiación del Tea Party: muchos echamos de menos que esa misma noticia se diera en nuestro país.

La `primavera árabe´ también queda plasmada en la primera temporada de The Newsroom. A través de las demandas sociales de la opinión pública, del pueblo en la calle, se muestra un proceso de deliberación con argumentos a partir de voluntades individuales que se condicionan mutuamente. La cobertura de la noticia a través de un reportero local y no de un reportero con un croma de la Plaza Tahrir denota la incompetencia de los medios occidentales (en este caso supone una crítica directa a la Fox). Aunque se vislumbran ápices de mediocrácia, se cuestionan las fuentes de autoridad a través de los medios sociales. La opinión pública se abre paso en una nueva esfera pública que no quiere caer en manos de la clase política.

Gran parte del problema de la gestión de la esfera pública recae en los medios de comunicación. La redacción de Noticias Noche 2.0 es un juzgado dónde el presentador hace de abogado de la ciudadanía. Desde la planta 44 de la cadena se recuerda constantemente que los medios de comunicación se venden por el share. Desde el set de control, los jóvenes periodistas recuerdan que deben deconstruir los problemas más graves y obviar los impulsos de los promotores rompiendo con los patrones de interrelación. Noticias Noche construye su propia agenda mediática para que la realidad construida socialmente se enfrente cada día con la realidad y no sean paralelas. El propio presentador desacredita a las autoridades y plataformas que crean debate público a fin de encontrar intereses a través de las encuestas y sondeos para que determinados asuntos adquieran “status de problemas públicos”, como el debate propulsado por Palin en cuanto a las armas y la administración Obama a fin de crear un problema mediático.
Es innegable quién aglutina el capital simbólico en la serie. McAvoy es al capital simbólico en The Newsroom lo que Ana Pastor y Olga Rodríguez lo son al periodismo español. En el informativo no hay cabida para noticias que no afecten a la colectividad y cuando algún promotor intenta colarse para promocionarse lo identifican y expulsan, como puede observarse en la relación personal de Mackenzie con su pareja dedicada a la política. Otra muestra de la gestión de la esfera pública es la monopolización de la interpretación pública de la realidad, que denomina Heidegger. El Tea Party declara que “quiere tener a la prensa de amiga y que hagan preguntas que ellos puedan contestar” para así tener acceso y cobertura en los medios, acaparando espacio, tiempo y contenidos para mostrar sus posturas con ventaja hasta conseguir mayor capital simbólico (Sampedro, 2000). Un rápido McAvoy añade que “eso es lo que todos queremos en el examen de reválida”. Esas “preguntas que pudiéramos contestar” se refieren a la zona de presentación en la esfera pública que un partido político (y en general, una fuente) está dispuesto a mostrar en la dimensión pública (o balcón). Pero el escándalo de las escuchas en TMI (el nombre de la cadena en la ficción) y el desarrollo de la trama al estilo del caso `News of de World´ con Murdoch, le valen a Sorkin para explicar cómo los temas se trasladan de una zona a la otra entre el patio y el balcón. Un secreto de la cadena se destapa en forma de confidencia al director del informativo por parte de alguien dedicado a la seguridad nacional de Estados Unidos. Los últimos capítulos de la primera temporada muestran el patio de la cadena.
El argumento a recordar es que los medios gestionan el reconocimiento de los actores sociales como portavoces de la OP, porque pueden convertir el secreto en publicidad. El peligro reside en que los medios y las fuentes con poder se blinden mutuamente en una relación circular (Sampedro, 2000). Esta afirmación se hace patente en pequeños detalles en el diálogo, quizá las únicas críticas que encontramos a Obama, cuando se habla de Wikileaks. “La propagación de información clasificada va a ser un revulsivo de nuestra generación periodística” añade Neal.
El informativo de McAvoy se caracteriza por elaborar su propia agenda mediática.  Es la redacción quien introduce el tema y da acceso a los promotores informativos para la cobertura y el acceso de fuentes. El presentador es un experto en definir el problema políticamente, explicar sus causas y contextualizarlo (Las noticias son solo útiles en el contexto de la humanidad). Además, es un fuerte detractor de todo aquel responsable del problema y siempre acaba con una evaluación moral o la suya propia (No es nuevo que los periodistas tengan opinión). El informativo de Noticias Noche cumple con una agenda mediática que interesa al ciudadano porque se ocupa de los asuntos colectivos pero no agrada a quienes tienen intereses con empresas privadas. Podemos ver cómo los responsables de conseguir share presionan al director del informativo para que cubra noticias que hagan aumentar al capital simbólico de los inversores de la cadena. Sin duda, McAvoy accede a que todos los protagonistas de la noticia tengan acceso a su informativo para que el tema se defina como una demanda política y se actúe sobre ello.
“Somos la élite de los medios” asegura McAvoy durante un episodio. La realidad es que el capital simbólico que acumulan los pesos fuertes de la redacción nos recuerda al fenómeno “evolista” en España. Desde Noticias Noche se cuestiona la agenda oficial pero no llegan a proponer soluciones. En cuanto a la agenda pública, en pocas ocasiones consigue imponerse a la agenda política o mediática. Es decir, temas como el presupuesto en las escuelas americanas solo se reflejan en un episodio. Así entiende Sorkin el periodismo 2.0 en Estados Unidos en estos momentos.
Sin embargo, Noticias Noche no deja de ser un ejemplo de elitismo institucional. Cuando la redacción intenta caminar hacia un modelo pluralista, la planta 44 les obliga a volver al modelo de elitismo puro (Olvidad todo lo que sabéis sobre las noticias[1]) en donde los expertos son “expertos” en coincidir con el protagonista (los congresistas republicanos) y tienen que tachar (literalmente) de la agenda mediática aquellos temas que forman parte de la agenda pública. “La competición para establecer agendas no se disputa en igualdad de condiciones. Pero el modelo acepta resultados elitistas y pluralistas, porque subraya las diferencias de poder y las consecuencias no deseadas de las instituciones”: eso es Noticias Noche. Los periodistas de la redacción escogen por lo general a fuentes oficiales, dado que proporcionan información constante, mientras que los activistas no suelen colarse en el informativo, salvo en contadas ocasiones por no tener relación “estable” con la prensa, generalmente. Sin embargo sí cumplen con decidir qué es noticia y qué no, dónde buscar las informaciones o cuántas versiones ofrecer.
Los diálogos y la trama de Sorkin pecan de provocar en la audiencia “reacciones programadas por el emisor, como votar a un líder”. La serie ha sido criticada por ser firmes opositores de los republicanos y por ello ser la favorita de Obama en HBO. Visto así, el discurso sorkiniano ya desde “El Ala Oeste” tiene intención de controlar a la masa, como una aguja hipodérmica, pero desde el Occidente más progre se recibe como una buena estrategia de marketing para Obama. Además, Sorkin ofrece un producto demócrata sin esconder que él lo es y así lo ha manifestado. El guionista quiere un electorado plural y activo aunque la audiencia quede persuadida por la élite, como en el modelo de elitismo institucional. El establecimiento de la agenda mediática y su tematización topan en la serie con un debate político en la que se hace gala de la  “obsesión de los gobernantes por transmitir a los informadores los enfoques que más les favorecen”, y por ello los asesores republicanos desestiman emitir el debate desde el programa de McAvoy.

“Los medios ofrecen una versión perenne y aplastante de la realidad que coincide con la OP mayoritaria. Los periodistas seleccionan los mismos temas, los mismos aspectos de esos temas y valoraciones muy semejantes” (Noelle-Neumann). Durante los episodios, las voces de la redacción son las primeras que demuestran que la OP no es la mayoritaria y así lo vemos en las conversaciones entre Neal y Jim, Jim y Maggie e incluso entre Charlie y Will. Cada uno tiene argumentos de peso a favor y en contra, representando a las mayorías o minorías de cada temática. La cobertura de la `primavera árabe´ constata que la teoría de la espiral del silencio de Noelle-Neumann no considera la reelaboración de los mensajes mediáticos generados por opiniones particulares o cómo el medio incluye la voz discordante de los ciudadanos egipcios.

“Los espectadores no pueden ser elementos pasivos de la ecuación” afirma Mackenzie. “La gente no es tan pasiva. La gente no es tan tonta. Y la gente negocia el significado de los mensajes mediáticos de formas complejas según los temas y su implicación en los mismos” (Gamson, 1992).
La misión de civilizar de Will McAvoy, que afirma  que“es complicado pero voy a largo plazo”, consiste en conseguir que a través del consumo del mensaje mediático la audiencia sea un agente social capaz de elaborar los tres marcos discursivos que muestra Gamson: 1) Indignación, 2) Capacidad para actuar y 3) una identidad común. Eso pretende Sorkin desde el titulo de los episodios hasta cada segundo de los diálogos: despertar a la audiencia consumida por noticiarios como el de Fox, que inoculan al público sus mensajes y le desinforman haciendo que “una potencia armada” tome decisiones contaminadas. Por ello, Sorkin presenta una redacción que quiere huir de ser “la puta” del share y deja claro que las órdenes las dan los espectadores. El periodista ofrece hechos que son el centro y que están en disputa, y no dan apariencia de imparcialidad porque el equilibrio nada tiene que ver con la realidad.

La espiral de la prudencia basada en la falsificación de preferencias también queda plasmada. El modelo de Timur Kuran aparece en un episodio en el que el portavoz de un congresista republicano y muy conservador debe dar la cara por este. El congresista afirma que “el matrimonio homosexual pone en peligro el suyo” pero en cambio su portavoz se declara abiertamente gay. Aunque no quiere ceder ante la presión de McAvoy a desdecirse de las declaraciones de su congresista y a defender su propia opinión, acaba por estallar. Pero esa situación no se produce en la realidad, pues por lo general las personas falsean las opiniones y mentimos por prudencia, girando la espiral.

Los personajes soberbiamente brillantes que se comparan a la aventura de Don Quijote también van detrás de una quimera. Sin embargo, demuestran el valor suficiente “para inventar los intereses de la ciudadanía” porque “it’s not great but it can be”.*

*Y hablamos de periodismo




[1] Las oraciones entre paréntesis están extraídas de diálogos de The Newsroom
 

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