5 de abril de 2013

Despejando la X... de Partido.

La parte "más ilustrada" del 15M ha parido un engendro político digital. Algun*s de quienes más saben de marketing y puesta en escena, de legislación y códigos digitales han lanzado un virus partidario. El Partido X se muestra dispuesto a contagiar las instituciones de transparencia y participación ciudadana.

Cuestionen, si quieren (porque motivos encontrarán) la estética o el modo de alocución. Pero reconozcan, al menos, dos cosas que, hasta el momento, nadie ha querido constatar. Supongo que porque dejan muy mal a quienes siguen aferrados a (y encerrados en) modelos caducos de representación. Y porque, a mi modo de ver, las gentes X aplican hasta sus últimas consecuencias la filosofía del código abierto y libre. Algo que, inserto en cualquier institución, la transforma radicalmente: hasta las raíces. Y que, por tanto, ofrece frutos nuevos. Al menos eso: algo nuevo que echarse a la boca.

Ahí van las dos manzanas envenenadas, para todas las Blancanieves de pastiche que copan los puestos de representación oficial en nombre la limpieza democrática (mientras la basura rebosa debajo de la alfombra):

1.- ¿Conocen otra propuesta electoral que pida ser copiada? El Partido X ruega que sean otros quienes adopten su programa como agenda electoral y de gobierno. A pesar de su tono marquetinero, renuncian a ser marca electoral: exclusiva y con copyright. Generosidad cívica, pues, a raudales.
Otros, sin embargo, pretenden representarnos como si la democracia pudiera aguantar discursos en los que se arrogan tener la patente, los derechos de autor, la propiedad intelectual de lo que es de todos o no es: un verdadero proyecto colectivo.

2.- Y dos, ¿conocen otra propuesta electoral que le haya pedido su colaboración a cambio de nada? Nada más que su participación en la redacción colectiva del programa. Ninguna otra cosa que no fuesen argumentos y razones. Ni siquiera firmas, menos aún dineros.

Los que se refugian en pantallas de plasma, en escaños blindados por listas electorales cerradas, en sedes institucionales convertidas en búnkeres, en cortes y palacios... todos esos recriminan al Partido X que no dé la cara.

Pero sí la dió. Y puso las dos mejillas. El 6 de marzo el El Partido X acudió a la cita que teníamos en el Máster CCCD. Mantuvo un debate con nosotros y con expertos en comunicación digital en ocho partidos. Un combate incruento y sin tongo; voz distorsionada pero mensajes claros. Y vean que no fuimos complacientes. No les dimos besamanos ni bendición alguna (pena de los últimos 20 minutos que no se grabó el sonido).
Este es el vídeo de la conversación con el Partido X. Sí, más de una hora. ¿Cuánto tiempo han comparecido Rajoy y Rubalcaba sin guión ni interlocutor fijados previamente? En toda su carrera política, pregunto.

Desalojen sus prejuicios. Quítense la máscara, antes de exigirle a su interlocutor que lo haga. Queda para otro día la reflexión del enorme poder democrático del anonimato. "Una persona, un voto, sin apellidos" es el principio democrático por antonomasia.

A modo de despedida y para decodificar lo que sigue en el video, Pregunta doble del 1, 2, 3, responda otra vez que habremos de programar algún día como pedagogía ciudadana urgente.  Por veinticinco de las antiguas pesetas, que diría el amigo Kez, ¿Cuánto se tardó en reconocer la legitimad del voto secreto y universal? ¿Cuánto tardaremos en incorporar las wikilegislaciones?

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