21 de mayo de 2013

Islandia, en oblicuo.

Otro regalazo de Bernardo Gutiérrez, en Diario.es Sin desperdicio. Una mirada oblicua y lúcida. Imprescindible para pensar las iniciativas de plataformas digitales / electorales de aliento quincemayista. ¡Pedazo de "postperiodista", como gusta autodeninarse! ¡Un Bernardo en cada redacción, ya! Ahí van sus pildorazos de própolis: vigor y poderío tecnociudadano. El de la foto no es B.G. sino Gunnar Grinmsson, un elfo islandés a años luz de los Beppe Grillos que apuntan por aquí.

Islandia no es la cuna de la wikidemocracia más avanzada del planeta. Los islandeses no metieron en la cárcel a los banqueros que causaron la crisis. Tampoco provocaron el cambio definitivo de la democracia representativa a la democracia en red. La máquina de narraciones de las redes globales y algunos medios han mitificado – tal como hace el  status quo con el neoliberalisno – el proceso islandés.

Sin embargo, Islandia tampoco es ese rincón políticamente distópico en el que los ciudadanos han traído de vuelta al poder a los culpables de la crisis.

El Partido de la Independencia, uno de los supuestos vencedores de las últimas elecciones, ha cosechado su segundo peor resultado desde la segunda Guerra Mundial. Y la vieja política parece haber tomado nota. Va cambiando prácticas verticales. Va abriendo puertas a la participación.
El secreto islandés está en algún punto intermedio. En lo oblicuo. En rincones no iluminados. Islandia sí ha cocinado las plataformas y herramientas digitales y los procesos de participación política más avanzados del mundo. Y sus ciudadanos han pasado en pocos años de la indiferencia política a la proactividad. Nunca nada será igual en la política de Islandia. La comunidad está implicada en su política. Y plataformas de participación ciudadana como Better Reykjavík, Betra Ísland, Your Priorities y Better Iceland son parte ineludible de las decisiones políticas del país.
Gunnar Grimsson, CEO y fundador de la Citizens Foundation, piedra angular de la revolución islandesa y simpatizante del movimiento 15M, comparte con eldiario .es detalles del proceso. Insiste en aclarar que habla a título personal y no en nombre de la Citizens Foundation.
 
BG - Después de un proceso participativo bastante impresionante para construir una 'wikidemocracia' gracias a herramientas sociales los islandeses han votado a los mismos partidos (Partido Progresista y Partido de la Independencia) que provocaron la crisis. ¿Qué ha pasado? ¿Se nos escapa algún detalle?
GG - Hablo por mí mismo, no en nombre de la Citizens Foundation... Los islandeses suelen votar pensando en su bolsillo, al partido promete mejoras económicas, aunque las promesas no tengan lógica. Pero es el segundo peor resultado para el Partido de la Independencia desde la segunda Guerra Mundial. El Partido Progresista ganó por muy poco. Además, renovó sus candidatos. Los que dirigieron el país durante el desastre económico han desaparecido de la política. Así es que los votantes confiaron en la gente nueva del Partido Progresista y en sus promesas salvajes. También hay que mencionar que la mayoría de la prensa ha sido muy desagradable con el último Gobierno y han intentado ocultar a la gente las razones de la crisis.
 
BG - Por lo tanto, parece que no es suficiente tener plataformas abiertas y fomentar la participación para conseguir cambios políticos...
GG - Las plataformas y los datos abiertos, la democracia directa y los presupuestos participativos, no provocan por sí mismos el cambio de comportamiento de la gente. Tenemos que conseguir que el proceso sea fácil y divertido. Tenemos que empoderar para que participen. Lo que sí es verdad es que hoy tenemos más comunidades que se comportan de manera socialmente responsable que antes de la crisis.
 
BG - Hagamos un poco de memoria. Antes de la crisis, Islandia era el país con mayor Índice de Desarrollo Humano (IDH) del mundo. ¿Qué cambió a partir del estallido de la crisis de 2008?
GG - Vivíamos en el dinero prestado. Había una burbuja económica infernal. El 2008 fue el año en el que la mierda golpeó el ventilador.
 
BG - ¿Cómo sintió la sociedad ese cambio repentino?
GG - Todo el mundo estaba muy enfadado porque les estaban robando sus ahorros. Muchos se sorprendieron de lo estúpidamente que había estado gestionada Islandia. Los que habían denunciado la situación habían sido ridiculizados en los medios...
 
BG - Hablemos del Shadow Parlament (el Parlamento Sombra). ¿Cómo se desarrolló? ¿Cómo afectó al proceso colectivo de redacción de una 'wikiconstitución'?
GG - El proyecto Shadow Parlament fue el punto de partida de todo, pero evolucionó hacia otros derroteros. Ahora la Citizens Foundation engloba la plataforma Better Reykjavík, Betra Ísland (originalmente Shadow Parlament) y Your Priorities. Tenemos un sitio web libre, que puede ser usado por todos los países democráticos del mundo. Citizens Foundation fue una reacción ciudadana ante la desconfianza en un sistema político que se desplomó.
 
BG - ¿Cuáles son los objetivos, prioridades y funciones de la Citizens Foundation?
GG - La tarea de Citizens Foundation es reunir a la gente para debatir y dar prioridad a ideas innovadoras que mejoren la vida de las comunidades. Desde 2008, tenemos la prioridad de promover el debate democrático en Islandia y en todo el mundo. En 2011, la Fundación ganó el Premio Europeo de la e-democracia. Por su parte, Better Reykjavik, plataforma lanzada en 2010, jugó un papel vital en las elecciones municipales de ese año. Durante las elecciones, el 10% de los votantes aportó ideas a Better Reykjavik en el sitio web, el 43% de los votantes visitó el mismo y se crearon colectivamente más de mil propuestas para mejorar la ciudad.
 
BG - ¿Algún resultado concreto de la Fundación, aparte de la metodología?
GG - Ahora hay una cooperación abierta sin intermediarios entre el Ayuntamiento de la ciudad y Better Reykjavik. Las cincuenta mejores propuestas de Better Reykjavik están siendo procesadas por el Ayuntamiento, y otras se someten a votación en las reuniones mensuales del consejo. En 2012 se celebró a través de Better Reykjavik una votación vinculante, pues usaron el sistema de votación de la Citizens Foundation. ¿Impacto directo? Pues que hemos creado un protocolo, un proceso, que está funcionando.
 
BG - ¿Cómo se escribe una wikiconstitución? ¿Qué herramientas se usaron? ¿Cómo fue el diálogo?
GG - La constitución fue escrita por el Consejo Constitucional, que se votó inicialmente en una elección general. La elección fue denunciada por la Corte Suprema. Después de eso, el gobierno nombró a otra gente por su cuenta, para gestionar todo. Se procedió a trabajar en una nueva constitución y se potenció el uso de medios sociales (Facebook, Twitter, YouTube) para recopilar comentarios e ideas de los ciudadanos. Así que el diálogo fue sobre todo a través de esas plataformas. No hubo herramientas especiales para dialogar con la gente.
 
BG - Entonces, es más actitud de un Gobierno que tecnología...
GG - La actitud está por encima de la tecnología. La tecnología es sólo una herramienta. Aunque una nueva tecnología tiende a fomentar nuevas actitudes.
 
BG - ¿Qué papel cumplió la Citizens Foundation en todo este proceso?
GG - Nuestro objetivo es promover la mejor democracia del mundo. Tratamos de conectar a los ciudadanos con sus gobernantes a través de nuestros sitios web. Trabajamos con cualquiera que quiera caminar hacia una democracia mejor.
 
BG - Parece que la participación no fue tan alta como se esperaba. ¿Está la sociedad, y en particular en Islandia, preparada para una democracia directa, abierta, verdaderamente participativa?
GG - Hay muchas razones para la falta de participación. Pero una fue que tanto los medios de comunicación como los funcionarios públicos fueron muy incompetentes. Los programas de la Radio y Televisión públicas no querían mostrar nada. Algunos candidatos incluso fundaron una coalición para promover la participación y presionar a la Radio y TV públicas.... Pero el trabajo periodístico fue muy malo. Aún así debemos tener en cuenta que la participación no fue tan baja comparada con cualquier referéndum en Islandia
 
BG - En 1989, las autoridades municipales de Porto Alegre (Brasil) inventaron el método del Presupuesto Participativo. De forma analógica, los vecinos decidían en qué querían gastarse el presupuesto de las autoridades. ¿Qué nivel de participación podemos alcanzar con la tecnología de hoy en día?
GG - Pasar a una democracia estrictamente electrónica no debería ser nunca un objetivo. Todavía no hay nada que rivalice con el cara a cara. Lo que se pueda hacer digitalmente, hay que hacerlo, pero siempre incluyendo una parte física en el proceso. En Porto Alegre se esforzaron en los encuentros físicos de personas, en el intercambio de experiencias. Y así se alentó la empatía sobre la ira.
 
BG - Durante el año 2011 vimos nacer nuevos movimientos sociales, cocinados en red, que entre otras cosas pretendían mejorar el funcionamiento de la democracia. ¿Cómo se vio el surgimiento del movimiento 15M español en Islandia?
GG - Muchos de nosotros vimos en el 15M a compañeros en la misma lucha, a personas que tienen una tarea similar a la que tuvimos. Y tuvieron y tienen toda nuestra simpatía.
 
BG - ¿Qué piensas acerca de partidos red como el Partido X (España) o el Partido de la Red (Argentina), que han surgido en los últimos meses?
GG - ¡Lo que me gusta más es que hay muchos nuevos partidos de este tipo! No siempre estoy de acuerdo en todo con ellos, pero el solar básico está muy claro: la democracia es para todos, siempre.
 
BG - En España existe una iniciativa llamada Demo 4.0, un sistema híbrido para incluir una capa de participación digital en la votación de cada ley. También hay varias iniciativas para escribir una nueva constitución colectiva y llegar a la democracia en red. ¿Por qué crees que el Gobierno español no está escuchando?
GG - Por varias razones. Los que tienen el poder no van a dejarlo con facilidad, porque piensan que ellos saben gobernar mejor que otros. Además, nuestro sistema burocrático tiene resistencia al cambio. La mayoría de los gobernantes no creen que la democracia directa pueda funcionar mejor que el sistema actual. Ta vez no haya suficiente presión de los votantes.
 
BG - ¿Podríamos utilizar el concepto de código abierto (que desde la informática está contagiando a otros ámbitos como la cultura o el urbanismo) para la democracia o para los partidos? ¿Cómo sería una democracia de código abierto?
GG - La plataforma Better Reikiavik tiene un conjunto de reglas para todas las entradas generadas por usuarios que son similares a las licencias Creative Commons. El siguiente paso es utilizar métodos similares en la creación de todas las leyes. Tanto el método usado en la Constitución islandesa como Your Priorities fueron utilizados en Estonia, como un primer paso del crowdsourcing de nuevas leyes y artículos constitucionales.
Una democracia de código abierto debería tener reglas más estrictas, o al menos mejor definidas, que el software de código abierto. El Partido Pirata ha tratado de crear un software para una democracia líquida. Pero su software Feedback Liquid tiene muchos fallos, principalmente su poca usabilidad. Hay otras opciones un poco mejores, como Wasa2il , que está siendo desarrollado por el Partido Pirata de Islandia.
 
BG - ¿Cómo sería la democracia si funcionara como una comunidad de software libre? ¿Podríamos aplicar prácticas como el "release often' (abre el código con frecuencia), la transparencia o la meritocracia de las comunidades hackers a la política?
GG - No es posible cambiar las reglas básicas del juego sin el consentimiento expreso de una gran mayoría. Podríamos transferir el "release often" a los problemas que nos rodean físicamente, a los problemas locales. No podríamos en cuestiones financieras. Personalmente creo que no hay ninguna razón por la cual todo en nuestra vida diaria tenga que estar democratizado. La verdadera cuestión es: ¿qué quiere la gente? Nuestro trabajo es averiguar cómo la participación en una democracia puede ser divertida y gratificante sin ocupar mucho tiempo de cada persona. Otro concepto muy utilizado en democracia digital es el de “supermayoría”. Una sugerencia simple para la garantía de un cambio constitucional es exigir al menos un proceso de entre 6 y 12 meses. También que para que sea aprobado un cambio la mayoría necesaria debería subir hasta un 67%.
 
BG - ¿Cómo visualizas el equilibrio entre los procesos  top down (de arriba hacia abajo) y los procesos  bottom up (de abajo hacia arriba). ¿Necesitamos un término medio? ¿Cómo combinamos la voz del experto y la inteligencia colectiva?
GG - La mejor manera, y probablemente la única, es el  crowdsourcing: las voces de expertos, junto con otras voces del pueblo. La pregunta que surge es la siguiente: ¿Quiénes son los expertos? La filtración manual abre el camino al sesgo personal y a la corrupción. Por eso, realmente no veo otra buena manera de hacerlo que el  crowdsourcing. Tenemos que dar voz a los usuarios más influyentes en cualquiera de las categorías y definir quiénes son los expertos.
 
BG - ¿Es suficiente establecer procesos de votación abierta, si los políticos tienen todavía la última palabra?
GG - No, no es suficiente si queremos una democracia directa. Cualquier paso dado en la dirección correcta, es un buen paso. Los políticos tienen que sentir que el nuevo sistema de participación funciona mejor que el actual y que, además, es más barato.
 
BG - En las últimas décadas, diferentes pensadores están intentando definir la política y la sociedad con nuevos conceptos como la "clase virtual" (Arthur Kroker / Michael Weinstein), los internautas (Michael & Ronda Haubens), los ciudadanos digitales (John Katz), enjambre (Kevin Kelly), la multitud (Negri / Michael Hardt) o el cibertariado ( Ursula Huws), entre otros. ¿Cómo resignifican la democracia estos nuevos conceptos?
GG - No creo que ninguno de estos conceptos sea tan único y exclusivo. Han cristalizado, sí, y apuntan un cambio. Pero son mutaciones de conceptos que vienen del pasado, más que algo totalmente nuevo. La sociedad, eso sí, cambia más rápido que hace unas décadas.
 
BG - El sociólogo Manuel Castells habla de un nuevo 'Estado en red'. ¿Cómo se imagina este nuevo Estado?
GG - No pienso que la democracia digital tenga un nuevo tipo de Estado. No creo que debamos categorizar una nueva y mejor democracia. Tenemos que practicarla. Tenemos que tener cuidado para no caer en las manos de los que practican métodos totalitarios y para no encerremos en un estancamiento democrático. Tenemos que tener la seguridad de que los ciudadanos están contentos con su parcela de democracia directa. Si la población empieza a querer menos democracia directa, es lo que tendrá.
 
BG - ¿Qué importancia tiene la comunicación, el periodismo independiente, las denominadas redes sociales, en esta nueva era?
GG - La comunicación siempre ha tenido un rol importante. Su nueva ubicuidad la convierte en algo vital en todos los sectores. Nuestra sociedad es mucho más compleja que hace unas décadas. Ahora podemos comunicar en tiempo real no sólo ideas, opiniones, también emociones.
 
BG - Parece que hay un mundo nuevo, conectado transnacionalmente, en red, que no encaja con el espacio físico y los Estados nación. ¿Cómo reconciliamos este mundo con los parlamentos clásicos, los países y las fronteras?
GG - Pues explorando, experimentando e innovando. La mayor parte de las características de la democracia directa tienen su base en la democracia convencional, que surgen del Estado nación y de los condados. Deberíamos utilizar ejemplos exitosos de la democracia convencional para que sean la base de la democracia electrónica. Encima de ello, tenemos que innovar con nuevas prácticas. Al principio, hagámoslo a nivel local, pues es más fácil de implementar y de lograr la participación. Después, pasemos a un nivel mayor.
 
BG - ¿Sería posible un parlamento global, itinerante o rotativo, no estático, que sustituya a una ONU cada vez con menos fuerza política? ¿Un parlamento virtual que promueva la democracia directa en todo el planeta? ¿Alguna otra idea?
GG - Todavía no. Primero, tenemos que aprender a nivel local a confiar en estos procesos. Tenemos que confiar como participantes en la democracia y como desarrolladores de software democráticos.

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