28 de mayo de 2013

Más allá de la izquierda y la revolución

Esos son los dos términos que se esgrimen para señalar las diferencias sobre futuras plataformas electorales ligadas al 15M. Se esgrime la etiqueta de la "Izquierda", para marcar distancias con el centro izquierda-derecha del PPSOE. Se enarbola la bandera la "Revolución" para señalar las diferencias entre rupturistas y reformistas del régimen del 78, entre quienes quieren construir una "democracia del común" y los que pretenden rescatar el Estado del bienestar, entre quienes defienden unas iniciativas basistas de cambio radical y los resignados a la reforma institucional.

Dos textos, pues, para abrir debates estancados. Lo que no sé es si llevan a alguna parte. El primero reinvidica "la creatividad política distribuida y sin etiqueta" del 99% encarnado en la PAH o las mareas. El segundo replantea el concepto de revolución desde el postfeminismo.

Una píldora contra la Unidad:

" Creemos en estar juntas. Pero hemos aprendido que estar juntas no significa siempre ser lo mismo, hacer lo mismo o someterse a la voluntad del otro. Llevamos dos años organizándonos masivamente sin necesidad de etiquetas ideológicas cerradas, encontrándonos incluso con aliados inesperados. Nos hemos coordinado en momentos clave para golpear mortalmente a un régimen que se tambalea. Han perdido la calle, han perdido las redes y han perdido la opinión pública. Ya tenemos la unidad, somos el 99%,  no estamos sólo quienes nos etiquetamos como la izquierda.

"Somos muchísimas personas diferentes juntas quienes luchamos porque estamos afectadas por las mismas cosas, nos oprimen los mismos enemigos, y porque vivimos un mundo común que producimos. Y vamos a echarles. Pero para eso tenemos que darnos cuenta de que la izquierda es sólo una parte de una respuesta social mucho más compleja y difusa. Componiendo un espacio multicolor, diverso y distribuido, siguiendo el ejemplo de experiencias organizativas como la PAH pero extendido a otros frentes y a otros niveles, con un alto grado de conflicto con el poder y también una elevada capacidad de resolver la situación urgente de miles de ciudadanos, habremos ganado." Toda la dosis de Azofra, aquí.


Otra píldora contra la Revolución:

"Se refieren a  “ideología” como mi madre hablaba de “marido”. No necesitamos ninguna de las dos cosas. Las nuevas feministas no necesitamos al segundo porque no somos mujeres, de la misma forma que nos sobra la primera porque no somos un pueblo. Ni comunismo ni liberalismo ni la vieja cantinela católico-musulmano-judía.

"Usamos distintos lenguajes. Cuando ellos hablan de representación, nosotrxs decimos experimentación. Ellos dicen identidad, nosotrxs multitud. Quieren domesticar la banlieue, nosotrxs queremos una ciudad mestiza. Hablan de deuda y nosotrxs queremos cooperación sexual e interdependencia somática. Hablan de capital humano y nosotros deseamos la alianza entre especies. Nos sirven carne de caballo en nuestra mesa y nosotrxs apostamos por cabalgar juntos para escapar del matadero global." Toda la dosis de Beatriz Preciado, aquí.

Persisten las preguntas urgentes, a pesar de la lucidez que aporta deconstruir lo que decimos cuando invocamos a una "izquierda unida" (sin mayúsculas):
-  ¿Es posible hacer política para el 99% sin incurrir en el populismo? ¿Un cartel electoral o un gobierno que represente al 99% no apelan peligrosamente a un consenso y a una fraternidad ficiticios?
- Y, por otra parte, ¿creéis que el lenguaje de la "nueva política" postideológica, postfeminista, post-todo puede conectar con quien todavía no está de vuelta de nada, porque aún no ha llegado a ninguna parte ya que le han arrebatado sus objetivos de desarrollo personal, no digamos colectivo?

En suma: ¿es posible una unidad que se nutra y fortalezca con las diferencias internas?, ¿la revolución personal es posible sin un marco legal que garantice el desarrollo de los derechos individuales sin menoscabo de los derechos colectivas?

Porque la fuerza de los de abajo proviene de que se crean unidos en todos los frentes de opresión a los que hacen resistencia.
Porque el ejercicio de las libertades civiles, de los que no las pueden ejercer, depende de un marco político-lega que las garantice y haga efectivas.

Y todo ello, sin menoscabo de que: la autogestión de la rebeldía social debe hacerse compatible con la representación parlamentaria de las mayorías sociales; y de que toda revolución politica es personal o no lo es.

3 comentarios:

Susana dijo...

30 años despues sigues sorprendiéndome.

VSB dijo...

Y tú a mí, ¿Susana? ¿30 años? Identífiquese por esta vía o por mail, porfa... que para esto están los blogs

Susana Souto Martín dijo...

Salesianos, 1984.

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