24 de mayo de 2014

De la acampada a la campaña electoral

En tres años – parecieran treinta – la multitud acampada en las plazas hace campaña. O al menos eso percibo en las clases. Aquel “No les votes” – contra la Ley Sinde – tiene un significado más rotundo: generacional. Un joven estudiante proponía hace meses realizar carteles conjuntos para los nuevos partidos del 15M: “Papás, abuelos, hacedlo por mí. No les votéis”. No hacía falta, según él, añadir más. Todo el mundo entendería quién representa el pasado. Quien les ofrece trabajo basura o exilio económico. Hipotecas o desahucios. Silencio o multa. Zanahorias podridas o palos uniformados, en la calle y en la Red.

Dado el primer paso (descartar el pasado como futuro intolerable), otros compañeros planteaban, en positivo, “echar a suerte el voto”. Si en 2011 “no sabíamos nada” de partidos, ahora dudaban entre apoyar a cuatro o cinco formaciones. Ya que no han sido capaces de presentarse unidas, proponían que decidiese el azar entre las más afines. Nótese que los alumnos plantean soluciones antes impensables. Primero, colaborar con una red de nuevos partidos, sin distingos, para acabar con lo que perciben como la red clientelar del PPSOE. Segundo, la elección por azar, la decisión más democrática: dar idénticas oportunidades a quienes se considera igualmente capaces de representarnos.

No tenían demasiadas dudas para identificarlos. Las candidaturas del quincemayismo han aplicado – algunas muy a fondo – la democracia directa y digital. Han desarrollado primarias para elegir sus listas electorales, movilizando recursos y participantes que suponen un hito en comparación con nuestro entorno. El Partido X aplicó la tecnopolítica más avanzada, sin parangón. Ningún partido pirata o el de Beppe Grillo ha elaborado desde abajo su programa y, sobre todo, partiendo de cero. Debe ser la primera formación que presenta a las elecciones de la UE un candidato extranjero. Su cabeza de lista es un hacker extranjero que casi mete en la cárcel a Botín. Representaría el segmento votante del 15M más empoderado en la Red: pragmáticos y sin fronteras. Su contraparte más ideológica y socializada en la izquierda, Podemos, recogió el legado del altermundismo latinoamericano, a cuyos gobiernos asesoraron varios de sus líderes. Organizaron círculos de apoyo con el modelo de las movilizaciones ciudadanas que eligieron a gobernantes populistas (de Chávez a Lula, pasando por Evo, Correa y los Kirchner). En pocos meses la formación de Pablo Iglesias aparece en las previsiones de escaños. Propone cambios estructurales, compatibles con procesos electorales y de movilización cívica. Recurre al populismo como ingrediente de una cultura política capaz de desplazar el (no menos populista) individualismo posesivo del capitalismo.

Equo e IU también aparecían renovados ante el alumnado. Consideraban votarles en sus plataformas con otros partidos: respectivamente, Primavera Europea e Izquierda Plural. Por haberse implicado en las resistencias y movilizaciones sociales. Por aplicar mecanismos (si bien desiguales) de participación y transparencia interna. Estas eran las cuatro opciones que manejaban los alumnos de Madrid. Compañeros de Galiza, Euskadi y Catalunya quizás habrían incluido Los Pueblos Deciden (BNG-Bildu). Cinco opciones para echar a suertes. Solo quedaba una cara del dado sin siglas. ¿Un comodín? Eso es. Otra sigla nueva, pero un remedo de las que se pedía que no votasen los padres y abuelos. No: mejor echar de nuevo el dado. Hasta que salga cualquiera de las que, en la próxima elección, debieran presentar candidaturas y carteles conjuntos.

Nada de esto resta un ápice de valor al quincemayismo que no reconoce el juego partidario ni la representación parlamentaria como manifestaciones de una mayoría de edad política. Sus portavoces y activistas más cabales, partidarios de abstenerse o votar nulo, merecen la más alta estima y agradecimiento. Su coherencia y entrega son encomiables. Entiéndaseles bien. Propugnan la abstención activa, precedida y seguida de compromiso y militancia. No anularán solo las papeletas (tachando, por ejemplo, los nombres de los corruptos), sino la existencia de un poder sin contrapoder.
Votar u ocupar un escaño no hace a nadie mejor ni peor sujeto político. Tampoco al 15M. Sumar años tampoco. Pero la edad conlleva cierto cansancio y el deseo de materializar algún cambio, sin fiarlo a un futuro que se sabe cada vez más corto. No es cobardía, sino pragmatismo. Esto no lo sostienen los estudiantes de 20 años, sino muchos yayoflautas. Pregúntenles si van a votar o no. ¡Hubiera sido tan oportuno que alguna candidatura del 15M los hubiese incluido! Todo se andará. Recuerden, vamos lejos. El tiempo juega a favor. Sigue minando lo caduco, traerá nuevas movilizaciones y elecciones.

Artículo entero: http://blogs.publico.es/el-cuarto-poder-en-red/2014/05/15/el-15m-al-otro-lado-del-espejo/

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