2 de octubre de 2014

La Marea Atlántica llega a la costa

Virginia Uzal
Comunidad editorial del 4º Poder en Red
“Debemos ser dornas solidarias no temporal, unha marea solidaria de milleiros de dornas mentres outros pelexan polos mellores camarotes do Titanic sen saber que se está a afundir”. (“Debemos ser dornas* solidarias en el temporal, una marea solidaria de miles de dornas mientras otros se pelean por los mejores camarotes del Titanic sin saber que se está hundiendo”)

Con esta metáfora, el escritor y periodista Manuel Rivas definía el contexto y el proyecto de Marea Atlántica, durante la presentación de la candidatura ciudadana en la Ribeira do Cómaro, A Coruña. Un acto político que podría pasar a la historia del municipalismo. Al igual que la presentación de Guanyem Barcelona y el discurso de Ada Colau.

El pasado viernes, los herculinos celebraban los 2.500 apoyos que se fijaron como mínimo para dar el siguiente paso: poner en marcha la Marea Viva. Se trata de un gran foro que pretende poner en común todo el trabajo hecho por el tejido social desde el estallido de la crisis, para construir una metodología y un programa de cara a una candidatura ciudadana, para las elecciones municipales de mayo de 2015.



Aunque empezó a cocerse antes de que naciese Guanyem Barcelona o de que apareciese el manifiesto fundacional de Podemos, esta iniciativa no recaba la misma atención. Comparto la idea de uno de sus miembros, “muchos medios tienen cierta dificultad para comprender lo que está pasando, están acostumbrados al marco de la vieja política. Esto, acompañado de que muchos de ellos no muestran simpatía por la iniciativa, provoca en numerosos casos un silenciamiento”. Silencio que, sin embargo, no ha sido obstáculo para conseguir los apoyos.

“Igual que AGE (el prototipo galaico, pionero de Podemos), las mareas en Galicia son ignoradas por la mayoría de la población española. Y beben, no sólo de los recientes cambios en la izquierda y el nacionalismo gallegos; sino también de movilizaciones sociales (también transversales) como Nunca Máis. De hecho, recogen el testigo de aquella Marea Humana que se alzó simultáneamente contra el Prestige y las guerras del petróleo”, afirma Víctor Sampedro.

Presumen, con razón, de no ser una iniciativa de partido, aunque muchos de los grupos políticos gallegos ya se han comprometido a no presentarse a las elecciones si lo hace Marea Atlántica. “Llegamos para sumar y ganar, no para restar ni dividir. Si el llamamiento a construir juntos una ciudad para el 99% convoca una mayoría social dispuesta a trabajar y superar diferencias, entre todas y todos, haremos la candidatura que merecemos. Pero lo importante es el proceso que se abre. El cambio ya comenzó”.

La cuestión parece estar clara y el paso, dado. Ahora la pelota está en el tejado de los partidos políticos que no se han posicionado respecto a alternativas como ésta, o para todos aquellos que se den por aludidos leyendo estas letras.

Candidatura sin liderados y fundada de forma analógica

Los inicios de Marea Atlántica son bastante clásicos; es decir, analógicos. Pequeñas asambleas derivaron en grupos de gente con capacidad para trabajar juntos y desarrollar el proceso de elaboración del manifiesto. Ese grupo inicial se fue poco a poco ampliando y decidieron tirarse al mar, precipitar ese trabajo que llevaban tanto tiempo elaborando. Una fase totalmente analógica, de tú a tú, acabó convertida en digital cuando se presentó oficialmente la iniciativa y recabó los apoyos mencionados.

A partir de ahí las redes e internet se volvieron esenciales para ellos. Más de un 60% de los apoyos que tiene el manifiesto vienen directamente de las redes sociales. La comunicación pasó al mundo virtual para dar a conocer el proyecto. Pero (y ahí parece residir la clave de la nueva tecnopolítica), después, la comunicación volvió a las calles. Las asambleas e incluso los puestos de recogida de firmas e información se desplegaron por A Coruña para combinar ambos mundos y llegar a toda esa gente a la que la red no llega, cuyo ecosistema es la plaza.

Esa combinación, también a nivel de organización interna, podría ser un factor de éxito de esta candidatura que aspira a ocupar el Ayuntamiento de la Plaza coruñesa de María Pita.

Marea Atlántica no tiene liderazgos definidos. La organización y las formas de trabajo funcionan de forma horizontal y plural, al igual que las portavocías. “Hoy hablar de ruptura democrática implica hablar de primarias abiertas, de alguna forma es la marca de agua de estas candidaturas”, afirma uno de sus miembros.

Esta iniciativa, creó su nombre casi de forma accidental, pero representando toda la esencia de las movilizaciones de A Coruña. Recogía el espíritu del 15M, de las mareas de la enseñanza, sanidad, del exilio, de la PAH, etc, remitía, además, un imaginario propio, sentido, cercano de esta ciudad que vive del mar. Y, por supuesto, recogía el movimiento de Nunca Máis, pionero, a pesar de que a menuda se olvida cuando se hace el inventario de movimientos que pertenecen al 15M.

El proceso fue lento, pero sin pausa, para sacar adelante a esta marea “que viene de lejos, de muy lejos” y convertirse en la primera candidatura ciudadana en Galiza

Actualmente existen otros embriones de plataformas electorales gallegas: Marea de Vigo, Ártabra o Ourense en Común son algunas de ellas. Junto con las venideras, han decidido prescindir de la marca Ganemos, aunque impulsados por la misma fuerza y con el mismo objetivo: ciudades gobernadas por y para, al servicio de la ciudadanía.

*Embarcación típica en las Rías Baixas


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