2 de octubre de 2014

Simona Levi: “Se trata de trabajar junto a la sociedad civil, no de crear partidos que la representen”

Comunidad editorial del 4º Poder en Red

Ante las críticas a una clase política mal cualificada, corrupta y opaca, el Partido X, nacido directamente de la esencia del 15M, contestó proponiendo transparencia radical, herramientas anticorrupción y el rigor del método científico. El leitmotivde unaplataforma con dos vertientes: partido político y “lobby de presión ciudadana para la renovación de la democracia”, tal y como explica Simona Levi, una de las principales promotoras del partido.


El Partido X puso en práctica su vertiente electoral en las elecciones europeas del pasado mes de mayo junto a otro partido concebido en la acampada de Sol: Podemos. Con idearios similares, su puesta en acción y sus resultados fueron muy diferentes. Levi, la número dos en las listas de la formación, explica cómo encajó el Partido X los resultados y los retos que plantea el futuro.


El Partido X ha sido el primer “partido en red”, que considera a una ciudadanía digital, con capacidades para desarrollar gran parte de su actividad política por Internet. Como una de las principales promotoras del Partido X, ¿cómo valoras vuestra primera experiencia?
Nosotros en realidad no lo enfocamos así. No consideramos que desarrollemos la mayoría de nuestra actividad en red. Utilizamos la filosofía y las herramientas de la red para potenciar nuestra actividad política en el espacio real, en el espacio físico. Lo que sí intentamos seguir es la filosofía de la red: el doísmo, del inglés ‘to do’. No se basa en dinámicas verticales  ni en horizontales asamblearias, sino en dinámicas en red, aunque sea en un espacio físico. La acción en la red se concentra en actividades específicas, sea la difusión a pie de calle, la construcción de un programa, etc. Naturalmente, aprovechando las herramientas que Internet ofrece, pero sin quedarnos en Internet.

¿Sabéis quién os voto en las elecciones europeas? ¿De dónde venían los 100.000 votos?
Hemos hecho un estudio que se llama Viaje a las tripas del sistema electoral, en el que analizamos con detalle el proceso de las europeas y las deficiencias del sistema electoral en España. El Partido X plantea una innovación probablemente a nivel mundial, de acción política ciudadana para el control de las instituciones. Tenemos una idea muy avanzada de experiencias ya existentes pero que no se han puesto en práctica globalmente como hacemos nosotros. Es una idea totalmente nueva que necesita un tiempo para fraguar.

Gracias a la exposición de sus representantes en las teles privadas, la gente tomó conciencia de que para dar un voto de protesta claro había que votar a Podemos o a Ciudadanos. La gente que votó al Partido X votó conscientemente la parte de innovación. Estos 100.000 votos apostaron, sabiendo que iba a ser minoritario, por un voto riguroso. No solo como castigo, sino votando las herramientas de futuro utilizadas de forma científica.

Como me cuentas, vuestros votos son de gente concienciada, que podríamos incluso denominar como activistas ¿Tenéis algún plan para mantener su compromiso con el Partido X?
Trabajamos con lo que llamamos Federación de Competencias. Se tiene que impulsar el trabajo de la sociedad civil. Los partidos tradicionales han ‘vaciado’ las fuerzas de la sociedad civil. Han sido cooptadores. Se trata de trabajar junto a la sociedad civil, no de crear partidos que la representen quitándole su trabajo. Para entendernos: que la PAH se ocupe de la vivienda, no un partido que le diga ‘no te preocupes, nosotros nos encargaremos de lo que propones’. Queremos estructuras organizadas que permitan actuar a las plataformas civiles competentes. Potenciamos cauces democráticos para que la sociedad civil lleve a cabo sus propuestas programáticas.

Si la PAH tiene un programa sobre la vivienda, debería ver la luz de la mano de la PAH. Y así como la PAH es especialista en vivienda, nosotros somos especialistas en nuevos cauces para la democracia. Trabajamos a todos los niveles, local, nacional e internacional, allá donde sea posible crear nuevos cauces de participación y de control ciudadano sobre las instituciones. No es el estilo participativo que se potencia ahora, con herramientas que en realidad son ocupacionales, una trampa. Dicen a la gente que puede participar cuando en realidad los tienen ocupados. Nosotros hablamos de cauces serios a través de los cuales, por ejemplo, la ciudadanía puede crear leyes de forma eficiente. No asamblearia y caótica. Pero sí democrática.

Por otro lado somos especialistas anticorrupción. Trabajamos muy duro las filtraciones ciudadanas para desbaratar la corrupción en todo el país. Por tanto tenemos este tándem: ayudamos a los ciudadanos a acabar con la corrupción y a implementar cauces de transparencia y vigilancia democrática. A esto nos dedicamos y en esto somos los más competentes. Lo desarrollamos en un enfoque transversal y metodológico en nuestra nueva hoja de ruta: I+D+X.

¿No creéis que minusvalorasteis el poder de la televisión y las tertulias y sobrevalorasteis el de la Red?
Sin duda, sí. Sobre todo, minusvaloramos el poder de la televisión. Y su capacidad de violar la ley en periodo electoral. Para esto no estábamos preparados. Aguantamos la embestida y mantuvimos la visibilidad durante todo el año, a pesar de que los contrincantes eran ambos tertulianos. Pero, como explicamos en el análisis, tanto el CIS (principalmente, por incompetencia), como la televisión (por fraude de ley) fueron dos “imprevistos”.

Ahora mismo estudiamos cómo transformar el CIS en una institución democrática y competente. Y, por otra parte, cómo impedir a las televisiones defraudar la ley. Ya tienen bastante poder como para encima saltarse la ley.

¿Habéis cambiado algo en vuestra estrategia desde las europeas?
En Viaje a las tripas del sistema electoral analizamos también nuestros errores en el proceso y los aspectos que podríamos mejorar. Ya dije que nuestra manera de trabajar es el doísmo. No discutimos, sino que creamos juntos una hoja de ruta. Y preparamos los siguientes golpes. Estamos dando herramientas a los ciudadanos que se organizan para combatir la corrupción.

También hay experiencias electorales que apoyamos, porque nos parecen renovadoras de verdad. Apoyamos a Guanyem Barcelona, colaborando, porque nuestro apoyo es siempre basado en el trabajo, no una sopa de letras. Concretamente con Guanyem aportamos la parte internacional de las pruebas contra Pujol. También apoyamos a otros Ganemos, y a ciudadanos que se están agrupando bajo otras siglas. Tenemos una red de 200 personas activas a diario, en breve daremos la lista de las iniciativas que apoyamos activamente.

¿El futuro del Partido X es ser una plataforma anticorrupción y pro-transparencia, y confluir políticamente con otros grupos que compartan estas prioridades, como los Ganemos?


Somos muy pragmáticos. Siempre hemos dicho que tenemos dos patas, el tema electoral es solo una herramienta para nosotros. Pero nosotros surgimos como lobby de presión ciudadana para la renovación de la democracia. Esa es nuestra vocación, y en ello está muy vinculado el tema anticorrupción porque nuestra democracia padece una corrupción sistémica. Consideramos la herramienta electoral como una más para cambiar las cosas, que cuando es oportuno se utiliza y cuando no, se actúa de otra manera.

¿Estáis preparando nuevas herramientas, al estilo de Fíltrala?


Nosotros somos fundadores de Fíltrala y pioneros en el uso de muchas otras herramientas, pero creemos que hay un fetichismo alrededor de ellas y que la gente se está dejando engañar. Se está vendiendo por todas partes que la participación consiste en todos estos programitas nuevos. En realidad nosotros estamos trabajando una forma de participación muy rigurosa, no enfocando para nada el desarrollo en la herramienta sino en la función de la participación. Estamos viendo un auge de la participación ocupacional, que consiste en hacer click o votar a la gente para hacerles creer que están participando cuando realmente, en un trabajo serio, un click no suele bastar. Nosotros desde un principio trabajamos para encauzar las competencias de todos, desde las más científicas y complejas a las más cotidianas y no por eso menos útiles. La herramientas que usamos a veces son muy simples, en ocasiones Facebook, a pesar de que es una herramienta del mal, puede tener una función eficaz.

La cuestión es qué tipo de participación queremos. Hay dos tipos: la ocupacional y la que se usa para construir, que tiene que ser rigurosa porque sabemos que no todas las opiniones valen igual en todos los temas. La mía, por ejemplo, sobre geología sería cero, pero sobre democracia puede ser bastante valiosa. De lo que se trata es de encauzar este potencial a través de unas herramientas que permiten priorizar, una palabra que nosotros utilizamos mucho, cosas que tienen fundamento sobre otras que son simplemente opiniones influidas por la televisión, por los tópicos, etc. Esta es la participación que a nosotros nos interesa.

¿Crees que hay un parasitismo en el movimiento del 15M? ¿Que hay fuerzas políticas que se están intentando apropiar de su espíritu cuando realmente no participaron en él?


Estoy 100% de acuerdo con esa afirmación, no lo podría haber expresado mejor. Sí y además, desgraciadamente, el 15M está pasando a la historia como un remix de los movimientos sociales de antes. Pero si el 15M hubiera tenido el mismo comportamiento que habían tenido los movimientos sociales anteriores no hubiera pasado nada, y por eso no estaba pasando nada. Éramos movimientos de resistencia, pero el 15M cambió el curso de la historia y supuso una brecha.

En nuestra metodología intentamos preservar la idea mucho más transversal, de mínimos, ciudadana, de no polarizar el 15M original, no pintarlo con los colores de antes, ya que ha constituido un antes y un después de lo que había antes.

¿Cómo se podría impedir esa parasitación?

No creo que se pueda hacer nada realmente. Es un problema de la condición humana.

Podemos es otro de los movimientos que nace del 15M. ¿Qué os diferencia y qué compartís con ellos?

Podemos es fruto de la parte más emocional del 15M, nosotros somos uno de los frutos, digamos, más científicos y rigurosos, como las mareas blancas, la PAH, etc. Todos son necesarios en este cambio que se está dando, lo importante es que puedan convivir cooperando y no haya un pez gordo que se coma a todos los pequeños porque si no volvemos a donde estábamos antes, a una especie de partido que quiere representar la constelación de fuerzas de la sociedad civil. Esto no es una acusación a Podemos porque todos somos responsables de que no pase, Podemos y también cada uno nosotros, tenemos que seguir trabajando. En esta constelación de cosas necesarias para que el 15M siga progresando, porque para nosotros no se ha acabado nunca, nosotros podemos aportar el rigor metodológico muy avanzado, las herramientas anticorrupción, etc. y Podemos puede aportar la potencia mediática y algunas cuestiones fuertes de justicia social. Pensamos que estos, junto con otros muchos elementos combinados son la potencia real para el cambio.

¿Hace Podemos un uso diferente a vosotros de la tecnopolítica?

Es completamente diferente. Nosotros estamos trabajando la parte científica. Podemos tiene una base gigantesca que ha crecido de forma exponencial y descontrolada, y están utilizando las herramientas para estudiar su propio ecosistema. Nosotros hacemos propuestas de tecnopolítica muy relacionadas con objetivos claros y científicos de transformación social.

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