13 de noviembre de 2014

Dime a qué le has dado 'Me gusta' y te diré quién eres

Mariela Veneziale

Las marcas que consumimos a diario nos definen, podemos encontrar mayor identificación con una marca o con otra y esto es lo que nos lleva a regalar un “Me gusta” en su Fan Page de Facebook: nos gustan sus productos, su comunicación, entre otras cosas. Pero ese regalo puede decir mucho más que hacer un simple click en el pulgar para arriba.

Durante muchos años los publicistas se han nutrido de enviar mistery shoppers (clientes de incógnito actúan como clientes comunes que realizan una compra o consumen un servicio y luego entregan un informe sobre cómo fue su experiencia) a las tiendas para analizar los comportamientos del consumidor, evaluar las marcas de los productos que compran o determinar cuánto tiempo pasan frente al expositor. Por esto se utilizaba la frase, “dime qué marcas compras y te diré quién eres”.
Hoy los especialistas en publicidad, si bien siguen basándose en estos datos mencionados para fines comerciales o crear nuevas campañas de publicitarias que produzcan un mayor efecto en el consumidor, también se basan en esta nueva herramienta para realizar campañas de comunicación más efectivas y eficaces: Facebook.
En esta nueva era de las redes sociales la frase que se utiliza ha cambiado a “dime a qué le has dado me gusta y te diré quién eres”. Lo cual simplifica mucho la labor a la hora de generar nuevas ideas debido a que proporciona una información más específica y certera acerca de cada uno de los usuarios ya que funciona como un gigantesco y permanente focus group (técnica para estudiar las opiniones o actitudes de un grupo de personas sobre un tema específico). Mediante un algoritmo que utiliza los “Me gusta” se pueden evaluar perfiles de personalidad. Incluso existe una página Web donde es posible ingresar con el usuario de Facebook y determinará su carácter analizando sus amistades y sus “Me gusta” (Youarewhatyoulike.com). Cuidado: estos pueden llegar a decir mucho más de la identidad de una persona de lo que ella puede saber de sí misma.
Es difícil confiar en que Facebook proteja los datos personales de sus usuarios frente a los anunciantes. Para la industria del big data representa un beneficio conocer en profundidad al consumidor para, de esta manera, segmentar el mensaje y llegar más fácilmente a potenciales consumidores. El usuario no paga por el servicio que le ofrece Facebook, pero la plataforma le cobra analizando y vendiendo su información personal.
El problema radica en que la mayoría de la gente se inscribió en Facebook entendiendo que su información solo estaría disponible para un círculo de amigos aprobado por ellos mismos. Facebook no es un lugar privado y no se espera que lo sea. Pero al mismo tiempo es conveniente controlar lo que es accesible a los extraños y lo que solo es accesible a la familia, amigos o un grupo selecto de gente.
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