4 de septiembre de 2015

Apuntes para reinventar el periodismo (I)





Omar Rincón 
Investigador y profesor de Comunicación y Periodismo en la Universidad de los Andes 

Con Jesús Martín-Barbero aprendimos a pensar de otra manera al periodismo y los medios de comunicación: Él nos enseñó que había que perder el objeto para ganar el proceso, que había que pasar de los medios a las mediaciones, que el asunto no es lo letrado sino lo oral-visual. Él nos ha dicho que el buen comunicador debe hacer solo 3 cosas: pensar con la propia cabeza, tener qué decir y ganarse la escucha. El maestro Jesús, el 9 de febrero del 2012, dictó la lección inaugural de la maestría en periodismo de la Universidad de los Andes bajo el título “el país que cabe en el periodismo”. Y dijo así:

Colombia se quedó en el siglo XIX… en el periodismo. Se hace periodismo ideológico de familia: “porque la sangre es espíritu” como lo demostró Carlos Mario Perea en Colombia. Luego, el periodismo es un factor de beligerancia y violencia: mas que informar, calumnia.

¿Qué país cabía en el dogmatismo periodístico? Uno que negaba al otro. Uno que no tenía a la política en común: sino como odio. La radio hablaba más país que la prensa. Y eso que la radio hablaba de música y deporte, y la prensa de política.

El periodismo colombiano del siglo XX fue sectario. Y se asimiló al Frente Nacional: esa ideología del clientelismo, esa muerte de las ideas, esa comunicación en la que manda el mercado, esa publicidad con información: se informa desde las agendas de los anunciantes y los políticos y no desde las agendas de la gente.

Y lo paradójico es que los periodistas colombianos no sienten censura, ya la ejercen automáticamente: la tienen naturalizada. En nuestros días se informa siguiendo la info-familia, la info-amistad, el info-negocio.  Hay que preguntarse cómo se informa la gente, en qué géneros, por dónde circula lo que saben, qué de lo que pasa por los medios les interesa.

Se necesita meter al país en la información de forma urgente. Meter el país que no cabe en RCN y Caracol. Por ahora hay mas país en las telenovelas que en los informativos: cabe más país en la ficción que en las noticias.

La verdad es que hoy tenemos mucha información pero no entendemos nada. La prensa se quiere reinventar mal-imitando a la televisión y el internet: noticias sin relato, sin análisis, sin contexto. Noticias que no cuentan nada y cuya duración es de horas. La idea es que no se pueda comprender.

El país de los medios es uno que no sabe hablar del resto del mundo, un país maniqueo y dualista… que tampoco comprende el país que reconoció la Constitución del 91, en el que coexisten muchas y diversas maneras de ser colombianos.

A los medios, no tanto a los periodistas, les ha quedado grande pensar la complejidad que nos habita como nación: un país que se ha transformado a pesar de vivir la anacronía de sus violencias.

Se requiere con urgencia un periodismo que nos de…

relatos para comprender lo que estamos viviendo/pasando; relatos de lo memorable, del recuerdo; relatos de seguimiento más allá de los destellos: no se requiere nostalgia, sino memoria.

análisis y contextualizaciones históricas y sociales más que entrevistas al poder y espontaneismos explicativos.

eduque en el debate de las ideas y las ciudadanías, que niegue el insulto y el odio como modo de argumentar: sin debate no hay aprendizaje.

documentar que no hay una sola manera de ser colombianos, ni de ser ciudadanos

acabar con el cuento del bueno y el malo para ganar sentido crítico, que se sentido histórico.

Experimentación de géneros para contar lo local en clave mundo

→ Y practicar como decía la carta de estilo de Libération: “lo único que les exijo es que investiguen, después hagan lo que se les de la gana”.

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