21 de septiembre de 2015

Apuntes para reinventar el periodismo (II)

Omar Rincón
Investigador y profesor de Comunicación y Periodismo en la Universidad de los Andes

Continuamos las reflexiones de intelectuales latinoamericanos acerca del futuro de la profesión periodística, recogidas por Omar Rincón

Una serie de tres ondanadas, aquí la primera, de la batalla por la revitalización de esta profesión, que da entrada a la segunda:

La Universidad del Rosario y Publicaciones Semana invitaron hace tres años al ensayista, escritor y periodista Juan Villorio para que diese la lección inaugural de la maestría en periodismo. La conferencia se llamó irónicamente: “Estudien muchachos o van a acabar de periodistas”. Eso le decía su profesor de Sociología, y esto nos dijo sobre el periodismo:

El periodismo depende de sí mismo y de sus posibilidades. La crisis del periodismo está muy bienvenida porque obliga a generar nuevos lenguajes y a recuperar una verdad que no estábamos buscando.

Los desafíos para el periodismo en estos tiempos son:

*      El desafío de la brevedad, la velocidad, la simultaneidad… y eso recuerda a Pascal: “escribí un texto largo porque no tuve tiempo para escribir uno corto”. Y es que la brevedad evita la autocomplacencia. Y los textos breves son la memoria de los futuros.

*      El desafío de la estandarización. Los medios se parecen cada vez más, se hace periodismo pensando en lo que los demás hacen. Y la clave es tener lo diferente.

*      El desafío de la credibilidad y la certificación. Todo disponible, nada certificado. Y decimos que navegamos cuando apenas chapoteamos.

Las noticias serán distintas porque los procedimientos culturales son distintos:


*        Cambian los modos de leer y percibir: se revoluciona la cultura de la letra, se va a aplicaciones, redes, internet, simultaneidad de lecturas y zapping en una lógica de transmedialidad
*        Se lee en el tiempo, se escribe en el tiempo. Ya no hay espera. La lectura es un LUGAR, algo en el espacio, en el internet. La relación ya no es de espera.
*        La prensa es un complemento.
*        No sabemos como nos informamos, pero estamos informados. Hay una porosidad por la que nos llega la información. La información es una variante de la atmósfera.
*        La capacidad de respuestas cambia: “los abajo insultantes”, es decir, los usuarios de una web, pueden interpelar al periodista a través de los comentarios.
*        Las estadísticas se convierten en valor de calidad.
*        Apple vende significados y estéticas porque las cosas dependen de su representación
*        Google es un buscador de significados
*        Twitter es un descifrar la realidad en 140 caracteres. Funciona como un aglutinador de aforismos. Es un arte de las máximas que recuerda a Confucio.

Apuntes en forma de tuits creados por Villoro:

→   Si no está en la pantalla no existe. Esta es la nueva realidad y no la recibimos de manera directa sino a través del celular o la cámara.
→   Vemos más que hacemos, es pornográfico.
→   El mando a distancia era un símbolo masculino en el hogar. Ese tiempo ya pasó.
→   Las redes sociales generan conectividad pero también crisis de personalidad.
→   Asistimos a un safari audiovisual porque pensamos que nos estamos perdiendo algo
→   El subcomandante Marcos, Chiapas y zapatismo… esa suerte de Woodstock de las ideologías
→   Habitamos un vértigo de la identidad: el no haberme visto, el no reconocerme en los espejos. Y es verdad lo que dicen los espejos: las cosas están más cerca de lo que aparentan. →   Un periodista que no lee es como un futbolista que no entrena.
→   Un periodista que solo lee de su fuente, ni siquiera sabe de su fuente. Pierde el paisaje en el que actúa su fuente.
→   Hoy los periodistas se engordan (no van a la calle), y los medios se adelgazan (solo negocian sangre)
→   La crónica es la desaceleración del periodismo.
→   La crónica es la mejor manera de combinar lo público (la información) con lo privado (la emoción).

¿Y cómo se cuenta? Siguiendo los 4 evangelios:

→    Marcos: una sola fuente, San Pedro. Es el más antiguo, el primero que fue puesto por escrito, cerca del año 70 de nuestra era, y es también el más breve.Este Evangelio fue compuesto por un discípulo o, más exactamente, un “intérprete” del Apóstol Pedro, cuyo nombre completo era Juan Marcos. Como está dirigido a cristianos provenientes del paganismo, que no conocían las costumbres judías, Marcos se las explica y, asimismo, traduce las expresiones arameas que utiliza en varias ocasiones. Su estilo es vivo y popular, y está lleno de espontaneidad, aunque su lenguaje es pobre y rudimentario. El Evangelio de Marcos contiene pocos discursos, y se interesa más por las acciones que por las palabras de Jesús. En cambio, los relatos se desarrollan con abundancia de detalles, y en ellos Jesús aparece con las reacciones propias de un ser humano”.

→     Mateo: él mismo es el testigo principal. Mateo fue un recaudador de impuestos que abandonó su trabajo para seguir a Jesús, fue escrito hacia el 80 d.C. y está dirigido principalmente a los cristianos de origen judío. “Dado el carácter de los destinatarios, Mateo cita con frecuencia textos del Antiguo Testamento y se apoya en ellos para mostrar que el designio de Dios anunciado por los Profetas alcanza su pleno cumplimiento en la persona y la obra de Jesús. Él es el “Hijo de David”, el “Enviado” para salvar a su Pueblo, el “Hijo del hombre” que habrá de manifestarse como Juez universal, el “Rey de Israel” y el “Hijo de Dios” por excelencia. Este evangelista atribuye una especial importancia a las enseñanzas de Jesús y las agrupa en cinco discursos, que forman como la trama de su Evangelio y están encuadrados por otras tantas secciones narrativas. El tema central de estos discursos es el Reino de Dios.

→    Lucas: va a los archivos, va a la gente. Escribió sobre lo que ya se conocía. El texto fue redactado por este compañero de viaje del Apóstol san Pablo, unos cincuenta años después de la muerte de Jesús. Lucas no era de origen judío, y su obra está dirigida ante todo a los cristianos que, como él, provenían del mundo pagano. En el Prólogo de su Evangelio hace referencia al proceso de predicación, de transmisión oral y de redacción que precedió a la composición definitiva de los Evangelios.

→    Juan: el último heterodoxo: lírico y filosófico. Estuvo con Jesús. Recupera lo sentimental. El cuarto Evangelio difiere considerablemente de los tres anteriores, tanto por su forma literaria cuanto por su contenido. La tradición cristiana lo atribuye al Apóstol Juan, a quien identifica con “el discípulo al que Jesús amaba”, y hay varios indicios en el mismo Evangelio que corroboran esta atribución. De todas maneras, la redacción final del Libro es el resultado de una larga elaboración en la que también intervinieron los discípulos del Apóstol. La obra fue concluida hacia el año 100, y tenía como destinatarios inmediatos a las comunidades cristianas de Asia Menor.

¿Dónde queda la realidad? ¿cómo sortear los simulacros?
La realidad queda donde los periodistas deben estar, el periodista debe ir más allá de los simulacros: y nuestra última realidad es el texto, ahí se la juega el periodista.
Eso de contar historias… lo hizo bien el periodismo, y se puede hacer en internet y a contramarcha de los medios: solo hace falta echar un vistazo al blog pamplinas de Martín Caparrós para comprobarlo.

La razón de los hechos está en los demás: y para contar a los demás se necesita el periodismo. El periodismo asigna sentido provisional al mundo. La verdad se gana por autoría y por certificación: haber estado ahí. Solo al contarnos entendemos. Como Valdano recordando el gol de Maradona a Inglaterra a través del relato de Víctor Hugo Morales.

0 comentarios:

Publicar un comentario